Constanza Oxenford & Chinita

La llegada de Chinita fue en pandemia y como la vida misma, totalmente inseperada. La famila entera decidió en ese momento y con responsabilidad, lo que implicaba rescatarla, curarla de su grave estado de salud y finalmente si sobrevivía, adoptarla. La fotógrafa y fundadora de la ONG Germinare, esta orgullosa del rol de sus hijas que se ocupan con mucha sensatez de su amada perra. “Puedo asegurar que el agradecimiento de un perro a una persona es un acto de amor, es tangible y no tiene fin. Una caricia al alma.”  Asegura Cotty.

 

Fotografía: Adri Montaldo Vera

 

 

Antes de Chini tuvieron perros?

Antes de ella yo tuve perros, en mi casa materna. EL primero fue Gipsy, un salchicha muy poderoso y fiel. Después vino Apo, un Dálmata y después vinieron varios otros que estaban ahí pero no los sentía míos. El que soy consciente que quise muchísimo, aunque duró poco en casa, se llamaba Felipe. A Felipe lo había encontrado mamá en la calle cuando fuimos de vacaciones a Uruguay. Un día llegue del colegio y Felipe no estaba. Me dijeron que se había escapado. Ese perro dejo un espacio vacío que me entristeció durante largo tiempo.

En mi casa actual, con mi marido Hernán y mis tres hijas, jamás tuvimos perros hasta Chinita.

Vivimos en un departamento, todos tomábamos este dato como una limitación para tener un perro. A Hernán le gustan los animales, pero hasta ahora nunca se había encariñado con ninguno. De hecho ante los pedidos de nuestras hijas el respondía ¨si un perro entra en casa yo me voy¨. Lo decía sonriendo, era un chiste, pero no tanto…

 

Cómo es la historia de su llegada a tu casa?

En pandemia nos pudimos ir a vivir a zona norte. Los tres perros de mi vecino se instalaron en casa. Y también vino Pablito, que es un perro que no tiene dueño pero que todos en el barrio cuidamos, porque es realmente noble. Los perros de mi vecino históricamente venían los fines de semana a casa, pero en este periodo en el que nos instalamos a vivir ahí, decidieron quedarse con nosotros. Son perros de campo, duermen afuera, cazan, son educados y se funden en la naturaleza de una manera muy diferente al perro de ciudad. Estábamos muy cuidados por todos estos perros. Mi hija menor venía pidiendo tener un perro propio hacia mucho tiempo. En pandemia la situación se convirtió en una discusión agotadora y después en una batalla. Ella utilizo todos sus recursos. Nikki nos dejaba notas por toda la casa pidiendo un perro que de verdad fuera nuestro. Su intensidad fue avasallante pero no cedimos.

Un día de tormenta al mediodía estaba en la cocina y escuche ladridos muy cerca de la puerta de entrada. Me pareció raro ya que en general cuando estos perros ladran salen corriendo a ver algo o persiguen a algún animal. Salí de casa y me encontré con un perro viejito muy flaco y asustado en el rincón de la entrada. Los demás perros lo rodeaban pero no lo atacaban ni nada. Llame a mis hijas. Hay ciertas cosas que escapan al orden de lo que podemos o elegimos, simplemente suceden, y la aparición de Chini fue un suceso de esa índole. Estaba solita, retorcida de miedo, quería incrustarse en la pared para desaparecer. La imagen sigue dándome mucha tristeza. La metimos en una caja y la llevamos a la galería que tenia techo y le empezamos a dar comida de a poco, pero no comía. Paso un día así y después de a poco algo deglutió. Tomaba muy poca agua. Yo seguía creyendo que era muy viejita La llevamos a la veterinaria en Zarate. Ahí conocimos a Noe, una eficiente y adorable veterinaria enamorada de los perros abandonados. Ella la reviso y nos dijo que tenia unos siete meses, estaba desnutrida, tenia fiebre, estaba deshidratada y por su aspecto creía que tenia erliquia. Nos sugirió que intentemos no encariñarnos mucho porque estaba en muy mal estado. Nos advirtió también que para que viviera tendríamos que ocuparnos de verdad. Noe nos llamó después de unos días para decirnos que había dado erliquia positivo y que teníamos que darle antibiótico, y una pastilla para que se le abriera el estómago durante un mes. Para que ella viviera, había que tenerla muy cerca nuestro y para eso tenia que vivir con nosotros ya sea en el departamento o adonde fuéramos. En ese momento tuvimos que tomar una decisión familiar, y hacernos cargo de lo que decidiéramos. Y para realmente alcanzar este objetivo que nos propusimos debíamos estar todos de acuerdo. Felizmente decidimos compartir la responsabilidad de cuidarla.

 

En qué sentís que modifica la dinámica familiar?

La energía de mi casa es hoy más rica, mas flexible y amplia porque aprendimos a convivir con un animal. Todos tuvimos que aprender y dar. Mis tres hijas llegan del colegio y saludan a Chinita con alegría. Las mas grandes asumieron muchas tareas que son a contrapelo con lo que desean hacer y cumplen. Se organizan y lo hacen. Destaco su responsabilidad y sensatez. Por otro lado Hernán le sonríe con amor.

 

Cuándo haces fotos de animales que buscas capturar o transmitir?

A través de mis fotos busco capturar el espíritu del animal que retrato. Su nobleza y su personalidad. Estuve gran parte de mi infancia rodeada de animales. Siento que fui afortunada. Viví colmada de ejemplos reales, algunos crudos y dolorosos y otros nobles y emotivos, pero todos responden a un orden de la naturaleza que me inspira y conmueve. En 2017 hice un safari fotográfico con los Masái en Africa y estoy analizando diferentes especies y su impronta y nuestros prejuicios. En realidad cuando retrato a un animal o cuando retrato a una persona intento mostrar la esencia del sujeto en cuestión. El año pasado conté la historia de la señora que me crió, ¨madre Zoe¨ la quise homenajear a través de un documental de su vida y su generosidad sin limites. Estas mujeres que nos cuidan y cambian todo en nuestras vidas. Gracias a Mecenazgo de CABA que me permitió realizar la muestra en 2022 pude contar su historia, y ahora estoy pensando el libro. Cuando miro a los animales el ejercicio que hago es muy similar. Intento verlos de verdad, sacarme prejuicios y redescubrirlos. Hace ya dos años que empecé a trabajar activamente con fotos y collages que tienen como centro al animal y al hombre. Como casi todo lo que hago en el arte voy de a poco, y lentamente.

@fariao1

www.germinare.org

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