LA MANADA DE SEBASTIAN CORREA

HÉCTOR, ZULEMA Y REYNALDO, SON LOS TRES PERROS QUE LLEGARON A LA VIDA DEL MAQUILLADOR, LUEGO DE LA PARTIDA DE SUS AMADOS PERROS. EN PLENA CUARENTENA, FUERON APARECIENDO UNO A UNO. HOY CONTANDO SU HISTORIA DE ADOPCIÓN RESPONSABLE EN SUS REDES SOCIALES NOS INSPIRA. CON ESTE ACTO DE AMOR LES SALVÓ LA VIDA, PERO TAMBIÉN MEJORÓ Y LLENÓ DE AMOR LA SUYA.

FOTO: MARTINA ZAMUDIO

 

Hace unos años conocimos a tus otros tres perros, que hoy ya no están en este plano, cómo fue ese momento tan fuerte?

 

Se fueron yendo de a uno. Cada uno de manera diferente y cada uno dejó un aprendizaje diferente. Rafa ya era viejito y murió por un golpe de calor. Llegué a casa y lo encontré neutro. Fue duro porque Alberto intentaba despertarlo y se desesperó. Nunca voy a olvidarme ese momento.

Tita era una perra muy activa y, después de mi separación con mi anterior pareja, se puso muy ansiosa y un poco agresiva con sus hermanos. Por eso busqué una familia que quisiera tenerla como hija única y le diera la atención que yo, en ese momento no podía dedicarle. Así partió hacia Entre Ríos donde vive feliz en un campo con una familia que la ama.

La partida de Alberto fue la más dura porque vivimos solos mucho tiempo. Se había convertido en mi mejor amigo y maestro. Además era un perro sano que no tenia por qué partir tan pronto pero se intoxicó y fue irreversible. Me costó bastante tiempo entender que y no estaba pero hoy siento que siempre está al lado mío.

Cómo aparece Héctor?

 

Cuando Alberto se fue de este plano yo estaba muy triste. Todas la noches soñaba con él y me despertaba llorando y con una dolor que se sostenía durante el día. Una noche soñé que Alberto me tomaba de la mano y me decía: “yo estoy bien y vos también vas a estar bien sin mí. Siempre voy a estar al lado tuyo.” Para los que no tienen mascotas esto debe sonar muy ridículo pero sé que hay muchos que entienden de lo que hablo. Esa mañana me desperté contento y la tristeza se había ido. Como muchos, cuando me despierto, lo primero que hago es mirar el teléfono. Abrí IG y la primera publicación que apareció era una de los @hermanospaticorti pidiendo tránsito para un bebito que había sido abandonado al costado de una ruta. En el acto supe que Alberto lo había puesto en mi camino. Así fue que apareció Héctor. Me lo mandó Alberto.

 

Y el rescate de Zulema que terminó con un final tan feliz?

Cuando adopté a Zulema, las chicas de Zaguates me dijeron “es un caso difícil”. Parece que en la casa donde vivía la violencia era la forma habitual de comunicación. Hacia ella y entre ellos. Su anterior transitante la había devuelto porque Zule se había quedado quieta en un rincón sin moverse o dejarla acercarse. Así de desconfiada era y Macu Medina me dijo “podemos probar. Yo creo que con paciencia, tiempo y mucho amor se va a integrar bien”. Paciencia me sobra y recién arrancábamos la cuarentena así que tiempo era lo único que tenía. El asunto del amor era la prueba porque uno nunca sabe cuánto es la cantidad necesaria o de donde va a surgir hasta que llega el momento.

Esa misma tarde llegó Zule con una voluntaria. Salí a buscarla y ella me dijo

“te animás a agarrarla?” “se va a dejar?” “No sé, queres probar?”. Y ahí me agaché para acercarme. Zule me miró de reojo por un rato largo (como mira a todos los que no conoce), y, cómo sabiendo que su vida iba a cambiar, se acercó y se subió a mis brazos. El caso difícil que no confiaba en la gente.

Siempre está contenta y, de los 3 es la más compañera. Cuando llegó Héctor lo adoptó como a un hijo. Si bien todavía es un poco desconfiada de los que no conoce o le tiene miedo a viajar en auto su comportamiento es de lo más “normal”.

 

Nos falta el pequeño Reynaldo. Un caniche adoptado. Cómo es eso?

Reynaldo era hijo de una perrita caniche y padre desconocido. La familia se había ido de vacío es y dejó a su perrita al cuidado de unos vecinos. Cuando volvieron la perra estaba embarazada. Había posibilidades de que el papa fuera caniche también porque en esa casa había un caniche macho.

Cuando yo lo conocí Reynaldo tenía un mes y su mamá lo rechazaba. Dicen que suele pasar eso con los perros que tienen alguna enfermedad. En la casa donde estaba parecía no importarles mucho así que decidí traerlo y, por suerte Alberto lo adoptó como un hijo. Con el tiempo supimos que tiene Addison, una enfermedad congénita que requiere medicación diaria y controles permanentes.

 

Qué aprendes de ellos?

Siempre digo que son mis grandes maestros. Yo soy muy solitario y, aunque parezca lo contrario, poco sociable. Ellos me enseñaron a entregarme, a valorar la vida de los otros, a respetarlas. Me abrieron los ojos respecto de la importancia de involucrarse con los perros de la calle y me llenan de amor. Lo que das, te lo das; lo que no das, te lo quitas.

Sos vegetariano o vegano?

Soy vegano desde hace un año. Durante bastante tiempo tenía conflictos personales comiendo animales pero, como muchos, no hacía nada. Gracias a las redes sociales empecé a ver videos e historias de la realidad espantosa detrás de la industria ganadera y un día miré a mis perros y dije: si yo no me los como a ellos, como voy a comer otro animal? Así fue que dejé la carne y después todos los derivados que provienen de la explotación animal como los lácteos o los nuevos. Incluso la miel. Hoy estoy convencido que no existe otra forma de vivir y que el planeta pide a gritos que paremos con la depredación irracional que nos está llevando a una catástrofe inminente.

Sentís que al contar sobre tus adopciones inspiras a otros, amigos o seguidores de tus redes a hacerlo?

Siento que es necesario concientizar desde el amor y el ejemplo. No creo que alguien que compre un perro lo haga con mala intención pero es importante que sepan lo que pasa detrás, como son tratados como máquinas y como viven en condiciones horribles la mayoría de los perros de criadero. Por otro lado siento que a mí me mejoró como persona adoptar, entonces es algo que quiero compartir para que otros se inspiren.

Qué fue lo positivo y lo negativo de la cuarentena y de esta pandemia?

Para mi todo fue positivo. Básicamente porque creo que, incluso de las situaciones dolorosas siempre sacamos algo bueno. En plena pandemia se fueron Lenny, un callejero viejito que había rescatado con una amiga y estaba todo roto y Alberto, que fue, sin dudas, una de las cosas más duras que me pasaron. Pero gracias a ellos llegaron Zulema y Héctor que hoy llenan de luz mi vida. Pude revertir mis hábitos alimenticios y aprender a cocinar cosas riquísimas libres de crueldad. Tomar clases de pintura y conectar con una parte mía que nunca tenía el tiempo de hacerlo.

 

@YOSOYSEBASTIANCORREA

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