IVANA DE PERROS

De la nueva camada de étologos y veterinarios, ella es una verdadera revelación. Su pasión se hizo realidad y logró instalar lo que aprendió en estos años junto a su perra Moia. “El enfoque actual es una convivencia mucho más respetuosa hacia el perro, focalizando en bienestar emocional y entendiendo que no viven para nosotros sino con nosotros. Y es nuestra responsabilidad que ellos estén sanos física y mentalmente.” Explica Ivana Alvarez.

 

 

FOTO: FLOR PETRA

 

Cómo nació tu vocación?

Siempre me gustaron muchísimo los animales. En vez de mirar dibujitos, miraba Animal Planet desde animales exóticos y pero también las competencias de agility de perros.

Con los años me empezó a interesar mucho la biología y medicina. Hasta llegue casi decidirme por estudiar medicina humana como carrera. Pero a último minuto me arrepentí y preferí a los animales como pacientes.

 

Y en dónde te capacitaste y quienes fueron tus mentores o inspiración?

Estudié Veterinaria en la Universidad del Salvador (2012-2017). Me recibí con diploma de honor. Para desarrollar mis especialidades (nutrición y etología) busco capacitarme con profesionales del exterior donde estas áreas están más estudiadas. Desde el comportamiento canino Sussan Garret es una gran inspiración, a quien no dejo de recomendar. Y desde el ángulo nutricional sigo muy de cerca profesionales Brasileros y Españoles para mantener al día mi formación.

 

Cuál es el primer recuerdo de un perro en tu vida?

¡Potter! Llegó cuando yo tenía 7 años, pero no vivía en casa sino en un campo. Podría decirse que es al primer perro que entrené porque saltaba «vallas» hechas con palos de madera a cambio de pedacitos de pan.

 

Alguna anécdota de cuando eras chicas, que hoy te parece que definió tu vocación?

Irónicamente, no tengo recuerdos de chica de decir «voy a ser veterinaria». Mis animales (gatos) nunca necesitaban veterinario y no tenía mucho contacto con la profesión. Así que mi llegada a la profesión fue desde una edad más madura.

 

Cuándo aparece Moia?

Moia llega en mi 3er año de facultad. Yo estaba desesperada por tener perro. Pero aun viviendo con mis papas, era toda una negociación. Un perro era una responsabilidad y trabajo que no querían tener. Así que me costó bastante lograr convencerlos, bajo los términos de: perro chico y con aptitudes para ser entrenado para seguir las reglas del hogar. Personalmente, con mi pasado de adorar viendo perros competir en agility, era una cualidad que también quería que mi futuro perro tenga. Moia es la combinación materializada de mis sueños de niñez y adultez.

 

Cómo es su personalidad?

Es extremadamente inteligente, activa (ahora no tanto que ya tiene 7 años) y muy sensible. Tiene una tendencia a ser tímida ante nuevas situaciones y es bastante poco sociable. Los mimos no le interesan demasiado y su obsesión por la comida siempre es su principal motivación. Me tiene una paciencia de oro y me hizo aprender muchísimo sobre etología y comportamiento canino, porque su inteligencia y sensibilidad me hicieron leer y aprender mucho para trabajar nuestra relación.

 

Qué te sorprende de Mola o sentís que es diferente a otros perros?

El nivel de vínculo y comunicación es altísimo. Moia aprendió cosas que ni siquiera estoy segura cómo se las enseñé. Las personas nos dicen «mirá como te mira» (haciendo referencia de ella hacia mi). No se si algún día lograré este nivel de conexión tan profunda con otro perro.

Igual aclaro que nuestro vínculo también es humano, con frustraciones y momentos de no entendernos! Porque no todo es color de rosa todo el tiempo.

 

Viajan juntas? A dónde han ido?

Desde cachorra viajó a la playa al menos 1 vez al año. Pero el viaje más superador fue nuestra emigración a Chile, su primera vez en avión. Hicimos el trabajo previo correspondiente y voló en bodega. Llegó perfecta, contenta y moviendo la cola.

 

Qué opinión tenes sobre la vieja escuela de adiestramiento canino y por qué crees que hay otras formas de educar?

Opino que hacemos lo mejor que podemos con los recursos que tenemos en cada momento. Por eso respeto lo que se hacía, pero no acepto que se repita hoy en día. Con el conocimiento científico que hay detrás del comportamiento canino, usar técnicas aversivas y repetir conceptos antiguos como «la dominancia» solo demuestran la poca actualización en el ámbito. De la misma manera que el vínculo perro-humano evolucionó a través de los años, las técnicas de adiestramiento y la aproximación a modificación de conducta también deben hacerlo. El enfoque actual es una convivencia mucho más respetuosa hacia el perro, focalizando en bienestar emocional y entendiendo que no viven para nosotros sino con nosotros. Y es nuestra responsabilidad que ellos estén sanos física y mentalmente.

 

Por qué es mejor la vida con perros y que le dirías al que tiene dudas de sumar un perro a su vida?

Hay algo que pasa dentro de uno cuando tiene su primer perro que hace un «click» donde ya no hay vuelta atrás. A partir de ese momento, no nos imaginamos cómo es no tenerlo. Nos hacen más responsables, menos sedentarios, más pacientes, mejoran el ánimo. Está científicamente comprobado que acariciar perros nos hace liberar hormonas que desencadenan sentimiento de felicidad. ¿Cómo decirle que no al amor si llega en forma de 4 patas?

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