Gastón Dalmau & Roger

Por: Guadalupe Santomé Osuna

Fotografia: Florencia Cisneros

Asistente foto: Erik Sawicz

Estilismo: Fermin Vitali

Gastón se define como una persona independiente, pero que le gusta rodearse de los suyos y estar siempre en movimiento. Es que entre producciones, programas de cocina y desafíos actorales, recuerda que todo cobra sentido cuando vuelve a casa y está Roger esperándolo, el pequeño Jack Russell que le robó la mirada y el corazón de un solo lengüetazo y que hoy es su fiel compañero de vida.

¿Cuál es el primer recuerdo que tenés de un animal en tu vida?

Tuve un montón de animales como mascotas. Pero el primero recuerdo que tengo de muy chico con un perro es de un Doberman que se llamaba Felipe, muy compañero, se la pasaba con nosotros y bastante guardián. Estaba todo el día conmigo y mis hermanos. Después tuve de todo: Hamsters, conejos, peces… ¡hasta un ganso de mascota! Lo tuvimos que llevar al campo cuando creció para que viva ahí, ya con más consciencia de que hay animales que son para tenerlos como mascotas y otros que no.

¿Cómo llegó Roger?

Roger llegó en un momento muy especial. Yo me había mudado a Astoria. Estaba viviendo en Manhattan, y el departamento en el que vivía no era grande como para tener una mascota. Cuando me mudé a Astoria, un lugar más grande y cómodo para él, fui a buscarlo sin imaginar que iba a terminar llevándome a Roger. Fue un invierno muy frío con muchas tormentas en Nueva York, asi que fue muy lindo porque hubo una gran compañía y tuvimos mucho tiempo para estar juntos.

La verdad que cuando fuimos a buscar un perro, era el que aparezca, que nos guste, el que esté ahí. Yo nunca tuve perros chicos en mi casa, mi idea era tener un perro de mediana estatura pero lo primero que vi fue a Roger en su jaulita, pedí si podían mostrarmelo, y enseguida vino y me chupo la cara… cosa que no hizo nunca más en su vida. Fue como un flechazo a primera vista.. Una vez que pasó eso con el perro, dije: “Quiero que este perro sea mío”.

¿Cómo fue estar ocho meses separados por tu trabajo?

Fue la primera vez que me separaba tanto tiempo de mi perro. Fue difícil, lo extrañe. Son esos compañeros fieles que sabes que cuando llegas a tu casa, te van a recibir con alegría y dispuestos a darte amor. Fueron 8 meses difíciles pero por suerte gracias a la tecnología uno los puede ver y saber que está bien cuidado. También entiendo que en la vida hay que aceptar y entender, que uno se tiene que ir, pero que el amor y la fidelidad de un animal hacia su humano, está intacto siempre. Cuando volví tenía una alegría increíble, también fue directo a la valija o a la mochila (risas), para ver que le traje de regalo. Actúa como un niño en ese sentido, pero a mi regreso no se despegó de mi lado por un tiempo largo.

¿En qué cosas se parecen?

Los dos somos muy independientes. Él no demanda mucha atención, es muy tranquilo. A su vez, cuando queremos algo, no paramos hasta tenerlo: Él cuando quiere pasear, va a hacer lo imposible para que te des cuenta, te levantes y lo saques a pasear por lo menos un ratito, lo mismo hace si tiene ganas de jugar. Tiene su horario bien marcado y es su hora de jugar. Hasta no hacerlo no para. En el carácter somos también bastantes parecidos. Cuando camina en la calle, va muy orgulloso creyendo que es alto, que mide 2 metros, y en eso también somos parecidos. Creo que no hay perro que no se parezca a su dueño.

¿Tuviste algún susto con él?

Por desgracia tuve un par de sustos con él. Uno fue que el perro se comió una pelota de cuero de béisbol, que ya estaba desintegrada, se comió el cuero, sin que nosotros nos demos cuenta… comía y se le inflamaba el estomago, el veterinario nos dijo que no tenía nada, asi por varios días, casi un mes, hasta que por suerte largó la pelota de cuero entera. Otra vez viviendo en los Ángeles, en una casa nueva, sin saber que había una abertura en el patio, lo saqué un ratito, y al instante me doy cuenta y pensé si no estaba cerrado. Salí a buscarlo con el auto, y lo encontré a la vuelta de la casa. Otro susto muy feo, uno de los peores recuerdos que tengo, una madrugada siento un golpe y Roger estaba en su cama duro convulsionando. Lo empecé a mover para ver si reaccionaba, hasta que reaccionó. Fuimos rápido al veterinario, lo revisaron, y todos los estudios y análisis dieron bien, por suerte nunca más volvió a repetirse. Fue muy feo, horrible, pero hay que actuar con tranquilidad y llevarlo al veterinario enseguida!

¿Qué opinás sobre los espacios Pet Friendly? ¿Qué podría aplicarse a la Argentina que hayas visto en Los Ángeles con respecto a este tema?

Me parece que tendrían que estar habilitados en todos lados. Muchos lugares verdes tanto para el ser humano como para los perros, para tener un lugar para poder llevarlo. Lo que sí veo en Argentina, es que no se cuida tanto cuando los perros hacen sus necesidades, que no lo juntan. Acá además de que pueden multarte, la gente tiene consideración y lo hace. Por otro lado la castración, acá va por ley, es obligatorio. Creo que estamos muy cerca entre Estados Unidos y Argentina con lo que respecta al trato del animal doméstico. Lo que sí, las aerolíneas podrían ser un poco más flexibles, hay muchas con las que no puedo viajar con el perro al extranjero.

Tener un perro, ¿te cambia la vida?

Por supuesto que te cambia la vida. A mi me hace muy feliz poder darle amor a un animal. Si fuera por mí, me encantaría tener un lugar grande para tener muchísimos perros. Es un sueño que tengo desde muy chico. Me fascinan. Obviamente también te cambia en cuanto a responsabilidades: Yo por trabajo voy de acá para allá, tengo que ver si puedo llevarlo conmigo, o dejar a alguien que lo cuide, cuanto tiempo, y organizarse en base al perro. Considero que un perro es como un hijo. Te da tanto amor y compañía que para mi es lo más lindo poder llegar a casa y estar con él.

¿Qué considerás que es el amor?

Es dar sin esperar nada a cambio, suena cliché pero es así, no ser egoísta, ser empático, ponerse en la piel del otro, no pensar primero en uno y después en los demás o ver que me conviene sin pensar en el resto. Es estar para el otro, escuchar, acompañar, guiar. Siento que los animales entendieron el amor antes que nosotros podamos ponerle palabras a esas letras.

Asistente foto: Erik Sawicz

Estilismo: Fermin Vitali

Ropa: Penguin

 

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