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El arte de hacerlo eternos
Inés Menéndez Behety sigue encontrando en los animales —y especialmente en los perros— una fuente inagotable de inspiración. Con una vida marcada por el vínculo con caballos, campos y perros, hoy vuelca su sensibilidad en retratos que buscan capturar algo más profundo que la imagen: el carácter, la mirada y el alma de cada animal. En esta charla, repasa su historia, su técnica y la emoción de inmortalizar a los compañeros más queridos.
¿Cuándo descubriste qué te gustaba pintar animales?
Siempre, desde muy chica, me gustó pintar. Hacía muy buenos dibujos en el colegio, y poco a poco me fui volcando a pintar animales. Primero, caballos. Me encantan los caballos y me crié entre ellos en un haras en Capitán Sarmiento y en un campo familiar en Tierra del Fuego. Donde hay caballos, suelen haber perros también, así que siempre me gustó estar rodeada de ambos y dibujarlos. Mis nietos se sorprenden cuando les muestro los dibujos en lápiz negro (así nomás) que hacía a los 15 años. Yo no me doy tanta cuenta, pero ellos se quedan muy impresionados por cómo dibujaba a esa edad.
¿Hay algo que necesitas transmitir al pintar perros o caballos?
El carácter, la mirada, la personalidad de cada uno. Los quiero, los conozco, puedo percibir su carácter, su personalidad, y eso es lo que trato de transmitir.
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¿Qué técnicas preferis a la hora de hacer los retratos?
Habitualmente los hago con lápiz de color, sobre papel canson francés que tiene una textura muy especial para lo que yo hago. También distintos colores, lo que permite elegir el color de fondo más adecuado al pelaje del animal. Ahora los estoy haciendo en óleo también.
¿Te gusta conocer en persona a los modelos, o solo con ver varias fotos podes captar su esencia?
Desde ya que prefiero verlos personalmente! Hay caballos de los cuales había visto fotos y cuando fui a verlos eran muy distintos a lo que yo imaginaba. Hay veces que verlos en vivo no es posible porque el caballo o el perro murieron. En esos casos el dueño me trae fotos, le pido que me cuente cómo era y trato de hacer lo posible.
¿Alguna anécdota que quieras compartir de estos años de pintura?
La enorme satisfacción que siento cuando me encuentro con el dueño de alguno de mis retratados y me dice que lo tiene siempre presente gracias a mi dibujo.
¿Qué perros tenes cerca en tu vida hoy?
Nunca me voy a olvidar de Petunia mi perra cocker de cuando era chica. Ya de grande tuve a Elf que era un whippet divino y después tuvimos a Bronco y a Bebé, 2 ovejeros alemanes inteligentísimos. A Bronco le enseñé a saltar vallas y se sabía ya que tenía esa destreza, así que por ejemplo la iba a buscar a mi hija a un cumpleaños cuando era chica, y la gente me pedía “el show de salto” de Bronco. Después Marina, mi hija, tuvo a Tango que es ese Labrador bien blanco que está en uno de los retratos y mis útimos perros fueron 2 border collies (Darwin y Rita) que incluso me los llevaba conmigo a Tierra del Fuego todos los años para que aprendieran a arrear ovejas y pudieran desarrollar su instinto.
Hoy no tengo un perro conmigo, pero Indio, el de mis nietos, me conquistó!
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