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Vicky se conmovió con la foto de un perrito rescatado que necesitaba tránsito, y sin imaginarlo, terminó encontrado un compañero para toda la vida. Entre siestas algunos caprichos y mucho amor, Pipu se convirtió en parte fundamental de la rutina de la productora y comunicadora.
Por Paula Labonia
¿Cuándo y cómo llegó Pipu a tu vida?
Pipu llegó a nuestras vidas en septiembre de 2022. Hablábamos siempre de tener un perro, pero como que no estaba tan claro el asunto. Un día volví a casa y mi novia, Sofi, me pidió si por favor podía ir a buscar a un perrito que estaba en una jaulita, en una veterinaria. Lo habían encontrado y tenido que operar porque se le habían salido los intestinos. Necesitaba que alguien le diera tránsito. Encima había una foto del perrito con una campana en la jaulita y era imposible decir que no. Así que la primera intención era que viniera por quince días en un tránsito que se convirtió en un “para toda la vida”.
¿Cómo es un día con él?
Depende el día, pero básicamente muchas actividades se hacen en torno a lo que él desea. Es re dormilón, entonces a la mañana hay que bajarlo a upa para que haga pis. Después desayuna y vamos a la oficina o se queda en casa. Pasa mucho tiempo con nosotras, así que como que no hay mucha diferencia entre un día de su vida y uno de la nuestra. Y un poco de eso fue porque se lo ganó a fuerza de insistencia, perseverancia y personalidad.
¿Recordás alguna anécdota graciosa con Pipu?
Un día volvimos y había roto una caramelera llena de chocolates y caramelos. Estaba todo distribuido por el piso. Se había dado una panzada, pero estaba bien. Días después salimos y había tierra en el living: se había encargado de enterrar caramelos en todas las macetas de la casa y a medida que nos íbamos y volvíamos iba desenterrando su botín
Si pudiera hablar, ¿qué creés que te diría?
Depende el día. A veces pienso que podría decir: «No me jodas, déjame dormir.» Después diría: «Quiero más comida», «Tapame más», «Qué bien se la pasa acá” o “Qué planazo lo que estamos haciendo». Imagino mucho las cosas que diría Pipu. La mayoría son con una voz de: «Uy, dale, hacé lo que quiero humana, ponete las pilas”.
¿Por qué lo llamaron Pipu?
Siempre que fantaseábamos con la idea de tener un perro se iba a llamar “Papitas”. Pero finalmente llegó él y cuando lo vimos supimos que iba a ser Pipu, así que no tiene más explicación que esa. Solamente que era un Pipu completo, hecho y derecho.
¿Siempre te gustaron los perros?
Sí, pero nunca había tenido uno de chiquita. Siempre viví en departamento y tampoco era costumbre de mi casa tener un perro, por más que yo siempre quise. Entonces Pipu fue literalmente mi primer perro de ponerle nombre, de criarlo, de aprender a vivir con él, de compartir la vida. Es el primer perro y el primer Pipu de mi vida.
Tenés una muy buena relación con tu hermano, ¿te gustaría que Pipu tenga un hermano también?
La verdad que él se lleva bien con todos los perros. Entiendo que le gustaría y puede ser que en algún momento suceda, pero también pienso que hay que adoptar perros con responsabilidad y poder hacerse cargos de sus cuidados como corresponde. Así que más allá del deseo es también pensar en ser consecuentes con los tiempos y con lo que uno puede dar.
¿Qué es lo que más te gusta de tu relación con Martín?
Creo que algo que me gusta mucho es la confianza que nos tenemos y que fue un vínculo que también se fue transformando, o sea, como que compartimos muchas cosas. Y creo que hay algo de tener esa confianza con un hermano y convertirlo en un amigo que es lo más lindo que te puede pasar. Elegir tener un vínculo más allá de lo que corresponde o no y decir, «Che, también lo quiero como amigo, como consejero para charlar. Como tener a alguien piola cerca”.
¿Hablaste con él tu decisión de pasar a Olga?
Sí, lo hablé con algunas personas que me rodean y que quería compartirles mi futuro laboral y las posibilidades que tenía.
Muchos dicen que fue “el pase del año”, ¿lo ves así?
La gente puede decir muchas cosas. Para mí fue un cambio de trabajo, pasar de un proyecto a otro.
¿Volverías a Luzu en un futuro si te lo pidieran?
Sí, obvio. No creo que me lo tengan que pedir, creo que siempre los cambios laborales tienen que ver con propuestas y condiciones que te interesen y te desafíen. Así que obviamente que podría volver a Luzu y también podría ir a otro canal de Stream que tenga una propuesta o a otro tipo de proyecto. Así que sí.
¿Qué proyectos laborales tenés para este año?
Para este año estoy full en “Soñé que volaba” que va todos los días de 10 a 12:30 con compañeros que ya conocía, que quiero y que siento que estamos haciendo un gran programa. Y tengo mi productora que se llama “Hay plan”, que invito a todo el mundo a seguirla también, donde hacemos diferentes planes y también me tiene muy emocionada. Es un lugar donde trabajo mucho y que nos gusta mucho hacer. Y siempre abierta a nuevos proyectos. Por ahora eso y después el futuro será incierto.
Instagram: @victoriagarabal
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