Nico Artusi & Felipe

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¿Cuándo fue la primera vez que tuviste perros ?
Mi convivencia con el Sr. Felipe es la primera exitosa: cuando me fui a vivir solo, compartí apenas unos días con Homero (fox terrier) y con Lama (shi-tzu) pero la incompatibilidad de caracteres hizo naufragar la experiencia.

¿Por qué elegiste a tu perro?

Por qué vi a un primo suyo como protagonista absoluto de la película Men in Black (Hombres de negro) y decidí que yo también quería tener un doble agente extraterrestre en mi casa.

¿Cómo se te ocurrió el nombre?

Siempre fui de la idea de bautizar a los animales con nombres reales: nada de “Manchita”, “Sultán” o “Colita”. Si hubiera sido hembra se habría llamado Marcela…

¿Cómo es la personalidad de Felipe ?

Muy temperamental; indómito, diría. Me gusta la idea de que los perros son los mejores antropólogos de la historia: se pasan toda su vida mirándonos. A pesar de que nuestra convivencia lleva apenas unos meses, Felipe ya interpreta mis estados de ánimo; y yo, los suyos. Sé cuándo está eufórico y cuándo está de bajón. Igual, todo se arregla con una galletita.

¿Quién domina la situación?

En el departamento, él; en la cucha, yo.

¿Te cambió la perspectiva de cómo piensan los perros después de entrevistar a Alexandra Horowitz ?

Claro, la idea más importante que recupera el libro En la mente de un perro es el concepto de “unwelt”, desarrollado por el biólogo alemán Jakob von Uexküll a principios del siglo XX: se trata del “automundo” del perro o la mirada que él tiene de nosotros y de lo que lo rodea. Si entendemos el “unwelt”, vamos a empezar a darnos cuenta de cómo es la vida para el perro.

¿Qué es lo más impresionante de un perro?

Su sentido del olfato, que les permite distinguir las huellas del pie izquierdo o del pie derecho de un fugitivo que pasó días atrás por un lugar. La nariz humana tiene 6 millones de puntos olfativos receptores y la del sabueso cuenta con 300 millones. Si el hombre es incapaz de percibir la adrenalina que el cuerpo humano utiliza para prepararse a salir corriendo ante algo que puede ser peligroso, el perro sí puede olerla, así como puede oler una cucharadita de azúcar diluida en 4 millones de litros de agua, unas dos piscinas olímpicas. Los perros son hábiles lectores de nuestra forma de comportarnos. En apenas un microsegundo, un complejo engranaje de “pensamiento” animal bucea en el cerebro de un Lassie cualquiera para encontrar la información almacenada acerca de adrenalina, miedo, azúcar o piscinas olímpicas.

¿Es cierto que pueden oler el miedo o la tristeza, entonces?

Dice Horowitz: “Los perros huelen el paso del tiempo porque se dan cuenta de los cambios en los olores. Todos los aromas se degradan; así, un olor fuerte es ‘nuevo’; y uno débil representa algo que sucedió en el pasado. Ellos también pueden oler nuestra tristeza a través de las hormonas que emitimos cuando estamos decaídos, o estresados, o ansiosos. Los perros tienen un órgano vomeronasal encima del paladar, con el que pueden detectar hormonas. Es parte del motivo por el cual ellos están tan interesados en el aroma de la orina que un perro dejó en un poste de luz, y también en nuestros propios olores”.

¿Por qué queremos tanto a nuestros perros?

Horowitz dice que el perro es el único animal que mira a los ojos del humano. Los cachorros comparten con los niños eso que se llama “apego” (la preferencia por el cuidador principal sobre los demás) y la mirada sostenida es afirmación de autoridad y, a la vez, manifestación de empatía. “Los perros establecen contacto visual y nos miran en busca de información sobre la ubicación de la comida, sobre nuestros sentimientos, sobre lo que esté ocurriendo”, escribe Horowitz. Pendientes de cada uno de nuestros actos, interpretan movimientos o estados de ánimo. El contacto visual genera un sentimiento muy parecido al que produce el contacto físico porque eleva los niveles de oxitocina en el cuerpo, creando una sensación de satisfacción incomparable.

¿Cómo verá el mundo Felipe?

Más que verlo, creo que lo huele. Y todo a 20 centímetros del piso.

 

FICHA PERSONAL NICOLAS ARTUSI

Profesión: Periodista, conductor de radio, sommelier de café.

Trabajos actuales: Conduce los programas Su atención por favor (lunes a viernes de 21 a 23) y Brunch (domingos de 11 a 13) por Metro 95.1. Además, escribe para numerosas publicaciones y se dedica a catar cafés.

Mascota: Felipe, un pug carlino.

Twitter: @sommelierdecafe

Página web o Blog: www.sommelierdecafe.com

 

FOTOGRAFIA: Ignacio de Elizalde

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