Cerfoglio & Simón

El genial locutor de “Duro de Domar” nos presenta a su Caniche toy, un experto ladrón de medias.

Cuándo fue la primera vez que tuviste un perro?

El primer recuerdo que me viene a la memoria es el de Sofía, una perra callejera (negra de buen pelaje) que estuvo un tiempo con nosotros; yo era muy chico. Luego apareció Puky, recién nacido, también callejero. Hermoso, marrón claro. Jugaba al fútbol con él: le pateaba penales y él los atajaba. Usaba mis autitos de plástico (el de Meteoro era su favorito) como monopatín: apoyaba sus manos en el juguete y se impulsaba con sus patas. Después de Puky pensé que nunca iba a volver a tener un perro.

Cómo elegis los nombres de ellos?

Sofía y Puky fueron «bautizados» por mi hermana;

Simón es un regalo que le hicimos con Paula a Antonella para sus 10 años (después de tres tratándome de convencer!. JaJa). Ella eligió el nombre. Lo hizo al ratito de tenerlo por primera vez en sus brazos. Comenzó a buscar nombres en la web y, de repente, según ella, le apareció el nombre en su mente.

Cómo los educas?

Tratamos de que adquiera hábitos y limitaciones (también permisos). Cuando no cumple actuamos firmemente. Ah, le hemos diagramado ciertas rutinas diarias que cumple, digamos, «satisfactoriamente!» já.

Conociste gente por medio de tus perros?

He entablado alguna que otra conversación con el dueño del caniche del 2º A o con la dueña del labrador del 3º C. En ellas, obviamente, se impone el nombre de ésta publicación «oh, my dog!». (risas)

En qué acertaste en su eduación?

En que deje de mearme los bafles!. Eran un pequeño árbol para él. Ahora, por suerte, solo los usa para disfrutar de la buena música que sale de ellos. Su «mamá» Antonella colabora en su aprendizaje; es la encargada de proveerlo de su alimento y de concurrir al consultorio cuando Simón tiene alguna nana.

En qué fallaste?

Mmm… sí! en no lograr que deje de robar medias!. Es su obsesión. Las saca de todos lados: del canasto, de los bolsos, de los cajones… y si te ve poniéndotelas, te las quiere sacar!!!. Además, el muy travieso, te las afana y te las muestra provocándote. Ya es una diversión familiar tratar de sacárselas de la boca. Y cuando se siente «rodeado», no hace mas que dejarla caer como diciendo: «ok, perdí, tómenla (luego agarraré otra!)».

Cómo es su personalidad?

Simón es extremadamente cariñoso, creo que es el reflejo del amor que hay en nuestro hogar. Muy dócil. Se adapta con facilidad a distintos ambientes. Solo se enoja (y bastante) cuando le quieren sacar un hueso o cuando, manualmente, intento extraerle alguna pulga. Hay algo de su personalidad que todavía no hemos podido descifrar: su tremenda hiperactividad luego de un baño. Corre de aquí para allá, se revuelca, salta, recorre toda la casa y recién cuando termina de secarse (por fin!) se calma.

Algo asqueroso que hagas solo por ser “él”?

No sé como explicarlo… viste que a veces los perros se constipan… bueno, cuando van «al baño» les cuesta «desechar»… sí, lo que imaginás: he contribuído como buen amo que soy en ayudar a mi perro con mis manos (sin guante alguno) a librarse de tal mier… eh, cosa…

A quién  respeta más en la casa?

A mi mujer. Como yo!. Viste? sale a mí Simón! jajajajaaa. A Paula es quien más respeta y ama en nuestra casa. Yo creo que corre con una ventaja, es psicopedagoga. Bueno, en este caso, «psicopedadog». Já!.

Qué piensa Simón de vos?

Que soy su mejor amigo, su compinche, alguien a quien contarle sus problemas, alguien que no le va a fallar nunca y que le va a tirar siempre un hueso.

A qué le tiene miedo?

Cuando los vió por primera vez, a los sapos; pero luego lo superó. Creo que luego de un par de sesiones con la «psicopedadog».

Se escapa y a donde?

Cuando ve los implementos para su aseo personal inmediatamente huye cuan gato mojado buscando refugio debajo de la mesa más próxima pensando no ser descubierto, mientras lo vemos y le «rodeamos la manzana» para llevarlo a su tina.

Anécdota?

Un día de agosto lo llevé a recortar el pelo y terminaron rapándolo. Ésa noche (creo que la más fría de aquel invierno) cuando nos disponíamos a dormir, vimos como Simón, trabajosamente, empujaba con su hocico su colchoncito desde la cocina hasta el pasillo ubicándose frente a la estufa. Su actitud nos asombró. Al día siguiente, le compramos un polar.

 

FOTOGRAFIA: Ignacio de Elizalde

 

 

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