La rabia no quedó en el pasado

Cada 28 de septiembre se conmemora el Día Mundial contra la Rabia. Aunque muchas veces pensamos en esta enfermedad como algo lejano, el virus sigue circulando en Argentina y los murciélagos son uno de sus principales reservorios. La vacunación es la herramienta clave para prevenirla.

Si hablamos de rabia, probablemente la primera imagen que aparezca sea la de una enfermedad de otra época. Pero que hoy se hable menos de ella y que exista una vacuna para prevenirla no significa que haya desaparecido.

Un ejemplo reciente ocurrió en julio de este año, cuando se registró un caso de rabia felina en Pilar, provincia de Buenos Aires. ¿El origen? Un murciélago. Y justamente estos animales son uno de los principales reservorios del virus en nuestro país.

“La rabia existe, sigue siendo una amenaza y no podemos pensar que porque tenemos menos casos dejó de existir”, explica Rosario Ares, responsable del área de Rabia de la División Pets de Biogénesis Bagó.

El riesgo está más cerca de lo que pensamos

En Argentina, el murciélago cumple un rol central en la circulación del virus. El problema es que un perro o un gato puede entrar en contacto con uno de estos animales sin que su familia llegue siquiera a enterarse.

Por eso, la vacunación antirrábica no es un trámite más. Es obligatoria para perros y gatos en todo el país, debe comenzar a partir de los tres meses de edad y mantenerse con revacunación anual durante toda la vida del animal, según las indicaciones sanitarias y veterinarias.

Además de proteger a nuestros animales, mantener la vacunación al día ayuda a reducir el riesgo de transmisión a las personas.

Y hay un dato que dimensiona la importancia de la prevención: a nivel mundial, alrededor del 95% de los casos de rabia humana se transmiten por perros, y cuatro de cada diez víctimas son niños.

¿Qué hacer si tu perro o gato tuvo contacto con un murciélago?

No hace falta entrar en pánico, pero sí actuar rápido.

  • Mantené la vacunación antirrábica al día, desde los tres meses de edad y durante toda la vida.
  • Si tu perro o gato tuvo contacto con un murciélago o con un animal que pueda estar infectado, consultá inmediatamente con un veterinario.
  • Si una persona sufrió una mordedura o arañazo de un animal potencialmente infectado, debe lavar la herida con abundante agua y jabón y acudir rápidamente a un centro de salud.
  • Ante la aparición de un murciélago, evitá manipularlo directamente y consultá con las autoridades sanitarias correspondientes.

Una enfermedad que se puede prevenir

La rabia tiene una característica que hace que la prevención sea fundamental: una vez que aparecen los síntomas, es una enfermedad mortal. La buena noticia es que puede prevenirse mediante la vacunación.

“Si consideramos a nuestros perros y gatos como parte de la familia, también tenemos que incorporar su salud como parte de ese cuidado”, sostiene Ares.

Y quizás ahí esté la clave: la prevención no debería aparecer solamente cuando se conoce un nuevo caso. Vacunar, informarse y saber cómo actuar frente a un posible contacto son acciones simples que forman parte del cuidado responsable de nuestros animales y de toda la familia.

Porque la rabia puede parecernos una enfermedad del pasado. Pero mientras el virus siga circulando, la prevención sigue siendo parte del presente.